Miguel Ángel Mesón

Blog sobre redes sociales, comunicación y periodismo

Comunicación corporativa: crea tu imagen

Una de las muchas vertientes de la comunicación de una empresa, y que debe estar incluida en todo plan de comunicación, es la de la corporativa, que se centra en transmitir de forma intencionada un mensaje sobre la compañía en el que le estamos diciendo al público cómo somos. Tiene muchos parecidos con la comunicación externa, de la que hablaré la próxima semana, aunque esta última tiene una vertiente más enfocada hacia el marketing.

En el caso que nos ocupa, se trata de que la empresa traslade a la sociedad un discurso sobre sí misma, con sus valores, su forma de actuar, su compromiso social y todo aquello que desee destacar. En definitiva, es expresar nuestra identidad corporativa, nuestra esencia, a través de nuestras manifestaciones y actuaciones.

Esta identidad corporativa  se expresa en dos aspectos fundamentales, el conceptual (filosofía, ética, misión, responsabilidad social) y el visual (logo, tipografía, colores), y no debe confundirse con la imagen corporativa, que es lo que la gente piensa que es la empresa, una percepción basada en lo que dice y hace y en cómo lo dice y lo hace.

La comunicación corporativa se podría estructurar de diferentes formas, pero me gustaría destacar tres campos que debe abarcar obligatoriamente:

– Comunicación de marca: también conocida como branding, desarrolla unas estrategias con el fin de transmitir los beneficios de la empresa y que sea elegida por el consumidor frente a nuestros competidores a la hora de comprar un producto. Es decir, que su objetivo es aumentar las ventas a la vez que se transmite la identidad de la empresa.

El branding está presente en el proceso de creación de la marca y debe responder a las preguntas de quién eres, qué haces y cómo lo haces.

El branding busca aumentar las ventas y transmitir la imagen de la marca.

Comunicación financiera: aunque muchas veces estamos ante un campo poco transparente, es fundamental comunicar bien los aspectos económicos de la empresa, especialmente a las partes interesadas: accionistas, trabajadores, proveedores,… El objetivo es garantizar que la empresa tendrá siempre los recursos necesarios para su correcto funcionamiento.

Lobbying: este término anglosajón hace referencia a un proceso planificado que busca influir y predisponer a favor de nuestra empresa al receptor de nuestro mensaje. Aunque tiene ciertas connotaciones negativas al estar asociado mentalmente con el soborno o la corrupción, su finalidad es perfectamente legítima y su ejecución también debe serlo. Este tipo de comunicación se centra en la relación con los centros de poder, especialmente públicos.El lobbying busca aumentar la influencia de la marca en los centros de poder.

Trasladando todas estas ideas a la actividad diaria de una empresa, podemos decir que la comunicación corporativa se debe encargar de tareas como la gestión del material (página web, folletos, carpetas, membretes, etc), la elaboración de estudios de mercado, la gestión y posicionamiento de la marca, la memoria anual de actividades de la empresa, los regalos corporativos o la presentación de resultados.

Como se puede comprobar, son temas lo suficientemente importantes como para que sean cuidados y gestionados por profesionales de la comunicación. ¿No os parece?

El que escribe, 

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